miércoles, 12 de julio de 2006
Rene Zabaleta Mercado fue un intelectual de la izquierda Boliviana, resulto ser uno de los más representativos de la segunda mitad del siglo pasado. Público La Formación de la Conciencia Nacional en el año de 1967 en Uruguay, veinte años después llego a nuestro país. Rene Zabaleta murió en 1984
Para Zabaleta Bolivia se constituye en un cuerpo histórico interrumpido, invadido, saqueado y distorsionado por los extranjeros, resalta el hecho de que es un escenario de contradicciones videntes entre extranjeros y el ser nacional.

Para explicar la génesis de la situación boliviana, se remonta a la época colonial, específicamente al descubrimiento del cerro de Potosí, en todo caso a su explotación, pero como un hecho económico fundamental para el desarrollo de la Europa feudal. Sostiene que sin el cerro de Potosí, la conquista hubiese sido una simple incursión que no habría interrumpido el crecimiento natural de lo que ahora es Bolivia.

La evolución de Bolivia dice, deja de ser autónoma, soporta un crecimiento exógeno, desigual al que le cuesta acomodarse.
Sostiene que todos los hechos vienen marcados desde afuera, y que para predecirlos, para esperarlos, encauzarlos se necesitaba de una conducción política lúcida. Pero sólo contaba con los doctores dos caras - como los denomina - como el único grupo dirigente del que podía disponer el país, acostumbrados a las “chacotas fáciles”, y al pongeaje, a este grupo parásito los denomina la oligarquía birlocha, este grupo dirá: es aprisionado en su propia sensualidad adormecida y en su falta de sentido de la historia.

La conciencia nacional -sostendrá Zabaleta- encuentra su nacimiento en la guerra del chaco, este es un escenario en el que comienza la conciencia y la rebelión de las clases nacionales. Escenario que por cierto, para el autor, se constituye en un absurdo, llevado a cabo por las clases oligárquicas de ambos países, impresionados por la constitución de los estados nacionales europeos y patrocinado por el fastuoso imperio Ingles,

Dirá el sistema liberal esperaba crear un república progresista en asociación con el gran capitalismo minero y la banca internacional, el ingreso de la Standart Oil, y los ferrocarriles ingleses son parte de este esquema que se basaba en una fe invertebrada. Detrás de todo estaba la xenofilia de la oligarquía boliviana, su práctica pedagógica era el “ ser antinacional” , representa en su naturaleza a los intereses extranjeros. Apunta que la invasión del extranjero en la vida propia, en nuestra cotidianidad, nos impone un desarraigo, una enajenación que nos quiere mansos.

Cuando se les pide que expliquen el por qué Bolivia es un país atrasado, pobre, el autor sostiene que estos justifican su fracaso, primero en el fatalismo geográfico “Bolivia en un absurdo geográfico, por lo tanto esta condenada a su miseria” y segundo que Bolivia es un país culpable, humanamente culpable, desde este hecho justifican las inferioridades. Resalta dos figuras primero la de Arguedas, lo perfila como antinacional, en él se encuentra el odio, y el desprecio que sentía la oligarquía por la nación. Frente a este menciona a Tamayo, que al haber rebatido con argumentos fuertes el planteamiento de Arguedas, exalto al indio como un tipo humano superior. Implícitamente hace mención que en ambos autores existió cierto racismo.

CLASES NACIONALES.-
Bolivia, como semicolonia es asediada por intereses que confabulan en su contra, este hecho crea un rimo histórico en las clases nacionales que son los que contienen la nación. El imperialismo y sus socios locales son los que crean las condiciones para que las clases nacionales despierten de su sueño defensivo.

Las clases nacionales son un vasto campesinado, históricamente marginal, asificado y clausurado en una suerte de perplejidad sin salida, resalta el hecho de que a través de un proceso de selección los más osados se vuelven proletarios. También hace referencia a las clases medias, dice ellas no son proletarias y no son burguesas, las define como indecisas, con un carácter ambivalente y de desdoblamiento, en el ámbito económico su trabajo no es manual como el del proletario dirá. A ella - sostiene el autor- le llega fuertemente la pedagogía de la oligarquía.

En relación a las clases proletarias sostiene que en el chaco aprenden que son irremplazables para el combate, pero prescindibles y ajenos a las decisiones del poder, esta situación se perpetúa en las minas donde el proletariado vive una suerte de movilización permanente. Las clases nacionales, el proletariado, el campesinado entran en contacto se ínter penetran y crecen con sentido de pacto. Zabaleta plantea “cuando los proletarios se mueven políticamente son la nación” (pp.73) sostiene, cuando se habla del minero, se habla del proletariado en su estado puro. El nacionalismo -dirá Zabaleta – será verdaderamente nacional a través de la lucha de clases, el nacionalismo vincula a las capas medias con el proletariado, pero no como un simple pacto, más bien con un compromiso profundo, el autor utiliza el término de “conjuro”. Este es el sentido que Zabaleta Mercado trabaja el concepto de Nacionalismo. Ya más adelante describe el proceso histórico vivido en 1952 y el papel que jugaron las clases sociales en este hecho.
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