martes, 11 de julio de 2006
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En el presente artículo, la autora explica las formas en que se desarrollan y vinculan las relaciones entre el Hombre y la mujer y las relaciones interétnicas en Chitapampa, comunidad campesina ubicada en el Distrito de Taray, a media hora de camino de la ciudad de Cuzco.

En Chitapampa viven menos de cien familias comunarias, dedicadas al cultivo comercial de hortalizas, maíz y papa, destinadas a la alimentación y en muy bajo porcentaje a la venta. Los índices de mono linguismos quechua y analfabetismo son altos sobre todo entre los viejos.

Según el trabajo de investigación que realiza la autora, las relaciones de complementariedad entre el hombre y la mujer tenderían a ser ideológicamente predominantes, en tanto que la subordinación como resultado de la “penetración mercantil” tendría un lugar periférico. Las mujeres a pesar de participar activamente en las tareas agrícolas tanto tiempo como los varones, son maltratadas física y verbalmente por ellos.

Analiza la dinámica que existe entre la realidad mental y la material, a partir de las cuales los comuneros tanto hombres como mujeres organizan su vida cotidiana, estas relaciones no se limitan a interacciones económicas sino que además suponen relaciones interétnicas, de género y generación.

La ideología acerca de la etnicidad forma parte de un proceso histórico de la misma en dos niveles en el que tienen lugar las relaciones sociales: el de las interacciones personales y el del proceso político, social, regional, nacional.

El entramado de subordinaciones – étnicas y de género- se manifiestan en relaciones patriarcales que partiendo de la familia nuclear, jerarquizan las relaciones de los individuos y las familias y donde las mujeres son el último eslabón de la cadena de subordinaciones. El poder de los patriarcas deriva de dos factores: la propiedad de la tierra y su capacidad de trabajar. Los chitapampinos, incluidas las mujeres consideran que ellas no trabajan, ya que consideran que el trabajo domestico ni las tareas extrahogareñas es “trabajo” por lo tanto están descalificadas para acceder a las fuentes de poder.

En cuanto a la migración a la ciudad , tanto hombres comos mujeres eran entregadas a padrinos mestizo a cambio de algún favor pasado o futuro, pero los hombres tenían mayores posibilidades de salir de los ámbitos domésticos y aprender algún oficio, mientras que las mujeres se quedaban como domesticas o convertirse en vendedoras

En Chitapampa sólo una parte muy pequeña de la población tiene identidad étnica definida, ya sea como indio o como mestizo, la mayoría “esta en proceso”, que consiste no sólo en cambiar de ropas, comida lenguaje, sino de “aprender a trabajar y estudiar” y luego adquirir poder con respecto a otras personas de la comunidad.

Los Chitapampeños han construido el poder local en relación a la diferenciación étnica regional, desde las alianzas matrimoniales con mistis-vecinos –hacendados, pasando por alianzas políticas hasta la migración intensiva a la ciudad y la desindianización como proceso generalizado incluso dentro de la comunidad.

PALABRAS CLAVES: Género, Generación, Etnicidad, Poder Local, Migración, “En proceso”.
Publicado por chachaki2010 @ 18:19  | Factor Raza
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