El propósito de este capítulo es desplazar el mestizaje, cuestionar su aparente homogeneidad, e invertir, poner de cabeza o del revés, su metáfora corporal.
En Bolivia, el paradigma del mestizaje no es más que el discurso letrado de las clases altas, cuyo propósito es justificar la dominación continuada del sector del mestizo-criollos que asumieron el poder después de la Revolución Nacional de 1952.
El autor rescata lo que Chakrabarty (2000) “el tiempo histórico” y “el tiempo de los dioses”, donde la memoria indígena ha podido equilibrar los recuerdos del pasado con la dinámica de la realidad política presente. El mestizaje promovido por las élites mestizo-criollas bajo el discurso del nacionalismo revolucionario, se propuso extirpar la cultura indígena tradicional, sin embargo, el mundo de lo indígena ha vuelto hoy más rebelde y autónomo que nunca, con su propia epistemología y su propio discurso ideológico.
Analiza los movimientos aymaras, y dentro de ellos a sus líderes principales como Felipe Quispe y Víctor Hugo Cárdenas, intelectuales aymaras totalmente conscientes del hecho colonial y de la condición subalterna.
Por su lado el Katarismo Moderado de Cárdenas, con su “teoría de los dos ojos”, abordaba a Bolivia afectada tanto por la división de clases sociales, como por la profunda escisión entre los diferentes grupos étnicos que pueblan el país. De este modo, el katarismo moderado intentó, con relativo éxito, combinar los modelos abstractos de la racionalización occidental, con la naturaleza multicultural y plurilingüe de la realidad concreta.
Esta corriente participó políticamente en una alianza con el movimientismo neoliberal, Cárdenas se convirtió en el primer Vicepresidente indígena de la historia de Bolivia, pero que no logró trascender históricamente el nacionalismo revolucionario
El Katarismo Radical no apunta solamente a desplazar el mestizaje, sino que busca “poner la realidad de cabeza”, alterar los registros bajo los cuales las relaciones de dominación y subordinación quedaron establecidas. Niega la metáfora visual creada por Tamayo y establece una nueva propuesta cognoscitiva: el descentramiento de la pedagogía mestizo-criolla. Al afirmar que “hay que indianizar a los q’aras” y corregir las injusticias cometidas en contra de las nacionalidades indígenas, el Mallku pone de cabeza la construcción metafórica de lo nacional, que esta ligado a la Pedagogía Nacional de Tamayo.
Para finalizar el autor se pregunta ¿no ha llegado el momento de denunciar la presencia intrusa del mestizaje como matriz de lo nacional? Y afirma que es precisamente lo que “indianizar al q’ara” significa en lenguajes subalterno. Es el modo de registrar la modernidad desde el sistema de creencias no moderno. Y la intervención indígena en el desarrollo de la modernidad permite ver que el mestizaje no es mas que un espejismo.
PALABRAS CLAVES: Mestizaje, Indianizacion, Q’ara, Subalterno, Espejismo