Este constituye un estudio del periodo de 1930 en Brasil cuyo gobernante era el Gral. Getulio Vargas quien pretendió consolidar un estado centralizado suprimiendo las identidades regionales.
Este estudio nos habla de la Crónica de formación de la Nación Estado donde los Post Federalistas, piden que las oligarquías políticas regionales se subordinen a la hegemonías del estado central.
Las elites económicas locales articularon sus intereses a un proyecto para la integración económica nacional. Los brasileños de cada región y clase social adoptaron el discurso de la democracia racil como el discurso hegemónico en la construcción de una identidad Nacional.
En la vieja República (1889-1930) había dominado la ideología de blanquear.
Gilberto Freyre al referirse a la Democracia Racial nos dice: “imagino una nación basada en la fusión armoniosa de europeo – africano y culturas indias construyendo una sola Nacionalidad Brasileña.
El régimen de Vargas pretendía centralizar los sistemas políticos y económicos pero también promovió una identidad nacional homogénea que trascendía las variaciones regionales y costumbres.
Sin embargo varios intelectuales se manifestaron contra el concepto de “Democracia Racial”, considerándolo como un mito que disimulaba las discriminaciones que continuaron sufriendo las personas de color en Brasil. En este entendido el concepto era identificado como un impedimento a los movimientos de igualdad racial y justicia social, absolviendo a las élites de culpas por la desigualdad racial imperante en Brasil.
Barbara Weinstein señala que el discurso de “Democracia Racial” continua siendo una pluralidad de discursos sobre la raza y su lugar en la identidad nacional brasileña, puesto que l identidad constituye la construcción de diferencia racial e base a los orígenes regionales.
La identidad regional tiende a representar la nociones de oscuridad y blancura, tradición y progreso, modernidad y atraso.
La autora identifica esa identidad regional en Sao Paulo, construida sobre una narrativa de la historia brasileña que identificaba a Sao Paulo con la Industria, Modernidad y Progreso económico relacionando estos aspectos con la •”blancura”.
En esta lógica la prosperidad es vista como una consecuencia de los atributos culturales superiores de su población, un argumento que puede prestarse fácilmente a las ideologías racistas.
Los intelectuales, escritores y políticos construyeron la identidad de Sao Paulo dentro de la Nación Brasileña consideraron su región cultural y económicamente superior y el resto de la nación entendido como el “otro”.
Por tanto la autora identifica la formación de un discurso de superioridad regional, donde los intelectuales promueven a Brasil a modernizarse a través del proceso de “blanqueamiento”.
Mientras en Brasil la hegemonía política pretende establecerse sobre las desigualdades regionales, en el caso de Sao Paulo existieron elites regionales que ejercieron la dominación política buscando naturalizar su posición a través de un juego de estrategias discursivas y narrativas especialmente cuando se sintieron amenazados por le ascenso de Vargas al poder.
Cuando Vargas asciende al poder establece como gobernados interino de Sao Paulo a un nor-oriental y no así a un Paulista, esto provoca reacciones y descontento e la población paulista.
Para los Paulistas el régimen de Vargas fue un régimen de dictadura por lo tanto las facciones políticas y las masas se unificaron para el retorno al orden constitucional. Como consecuencia de esta imposición se produce una declaración de guerra contra el Estado Central en cuyo encuentro los paulistas se hallaban en desventaja.
Si embargo los Paulistas basaron sus demandas en la dirección nacional, en la modernidad de Sao Paulo comparada al resto de Brasil. Es importante mencionar que este movimiento de los Paulistas no constituyo una movilización solamente dirigida por las oligarquías paulistas, pues como se explica la amplia participación popular en todo momento.
Las demandas de superioridad de los Paulistas se sustentan en.
Sao Paulo en 1870 constituyo el Centro Mayo de Producción y Exportación de Café.
Pronto se convierte en la provincia mas adinerada de Brasil a través de la instalación del ferrocarril, inmensas plantaciones de café y el evidente crecimiento urbano.
Durante 1890 Sao Paulo recibe la mayor oleada de inmigrantes europeos que llegan para reemplazar a los esclavos emancipados. Sao Paulo había empezado las transición a una economía industrial.
EN 1930 Sao Paulo es una aspirante al titulo de Centro de fabricación mas importante de América Latina.
También es reconocida como centro de cultura erudita con escritores vanguardistas y artistas que reclamaron su región como la apoteosis de modernidad Brasileña.
El regionalismo de Sao Paulo se iguala después con el separatismo de Brasil.
La construcción de la identidad nacional de los Paulistas no era inclusiva, esta identidad relego a las mayorías de las otras regiones de Brasil por ser consideradas pre-modernas o insuficientemente civilizadas.
Sin embargo la autora reflexiona que ni el poder político, ni el éxito económico pueden tratarse como las bases evidentes para la formación de una “identidad regional”
La identidad paulista sin embargo no tiene una sólida base cultural, no es probable que tenga una vena rica de folklore o tradición. Sao Paulo si bien había progresado económicamente y era moderna, parecía ser notablemente pobre en aquellos aspectos formativos de regionalismo que Pierre Bordieu cita como “crucial al cultivo de lealtades regionales”.
SAO PAULO POBRE EN CULTURA
Los historiadores pueden acreditar a Sao Paulo como crucial en la formación de la Nación Brasileña a partir de un mito de origen, pero también como cualitativamente diferentes al resto de la Nación.
Según la Narrativa historia Brasil aparece con un pasado plagado del legado colonial, de monarquía ignorante y esclavitud en las plantaciones. En contraste Sao Paulo aparece como una ciudad receptiva a la modernidad.
Al parecer lo que se trata de hace a través del Mito del Bandeirante era suprimir el pasado histórico de esclavitud de los paulistas. Aunque Sao Paulo había sido en el siglo XIX la casa de la economía del esclavo de plantación mas importante de Brasil, pero los paulistas al reconocer este hecho señalaron que ellos fueron renuentes a los esclavos y mas bien adoptaron nuevas tecnologías.
El plantador paulista según señalaron, no era un esclavista típico mas bien jugo un papel crucial aboliendo la esclavitud y modernizando la agricultura.
En cuanto a la “mancha” de esclavitud en el pasado de Sao Paulo el folklorista Delmo Belfort dijo que las personas de color se volvieron una mayoría solo brevemente y temporalmente durante la primera fase del estampido de café. “Esto paso pronto la mortalidad y mezcla eliminaron el exceso africano gradualmente en una relación de 3 a 1”.