Eminente cochabambino y comprometido con los intereses del país, por encima de los propios, y beligerante enemigo de la antipatria y sus representantes. Carlos Montenegro nace en Cochabamba, el 11 de mayo de 1904.
Cuando sobre el país acaecían tiempos de guerra en el chaco, él, con cerca de los 30 años, formó parte de los combatientes que en una fútil confrontación puso a bolivianos contra paraguayos. De este pasaje de su vida es que arrastrará una dolencia que años más tarde, en 1953, morirá en un hospital de Washington, luego de estar en México cumpliendo funciones diplomáticas.
Tempranamente mostró sus carácter combativo y defensor de la integridad y soberanía del país. Fue Carlos Montenegro el que primero formará la Confederación Socialista Boliviana, también la Unión Defensora del Petróleo; luego activamente difundirá su pensamiento a través de agudas denuncias contra la rosca minero-feudal y sus esbirros, en diarios como “El Busch” y “La calle”. Pero tendría que llegar más allá, concretizando sus anhelos en un proyecto político, el MNR; fue Montenegro el que suscribirá el acta de fundación del Movimiento Nacionalista Revolucionario en 1943. Este mismo año, junto a RADEPA (Razón de Patria, un grupo de militares) derrocarán al presidente Peñaranda, permitiendo el ascenso de Villarroel a la presidencia de la republica y a Montenegro al ministerio de Agricultura.
El libro Nacionalismo y Coloniaje es el principal referente para su coyuntura, pero también para el nacionalismo que le seguirá por muchos años después, incluso de su muerte. En sus páginas que el texto está grabado por el contexto de la primera mitad del siglo XX. En 1943, la Asociación de Periodistas lanzará un concurso de ensayos con el tema Influencia del periodismo en el proceso histórico de Bolivia. Entre el jurado se destaca la presencia de Víctor Paz Estensoro. El primer premio fue ganado por Carlos Montenegro quién había firmado su ensayo con el seudónimo de Xisiabó.
Carlos Montenegro intenta en sus ensayo dar una visión desmitificadota de la historia de Bolivia a la vez que ligar al periodismo el rol que había cumplido en la historia del país. En sus líneas también se trasluce una firme intencionalidad polaca: convertirse en la tesis política del MNR, insertando en las conciencias el carácter colonial que se vivía en el país, incitando mediante argumentos claros la lucha frente al antibolivianismo.
Como Montenegro mismo afirma, este libro pretende ser una réplica al falsario afán de historiadores de formar los hechos históricos producto de la colonia; atacará a esa “historia de Bolivia escrita contra Bolivia”.
La Obra estará compuesta por capítulos que llevan títulos alusivos a géneros literarios que figuran las etapas de la historia del país. Precursores, Paréntesis, Epopeya, Drama, comedia y Novela. Gracias a este recurso es que el autor sigue una línea que comunica a la historia del periodismo con la misma historia del país.
En el capítulo Precursores se toca la insipiente aparición de los primeros recursos que había para difundir el pensamiento político, la denuncia y la sátira. Son los Líbelos y los pasquines los primeros papeles manuscritos que cumplían esta encomiable función, de se la voz de la inconformidad, por supuesto viabilizada únicamente por la clase letrada, obviamente los mestizos y criollos de la primera mitad del siglo XIX. Incluso el mismo pronunciamiento del 16 de Julio de 1809 tuvo como arma a los pasquines, los chuquisaqueños a los líbelos y muchos otros. El contundente “papel” de los pasquines es incluso puesto en manifiesto por el propio Pedro domingo Murillo, quién confesó antes de ser condenado que era “el papelista”, es decir, el periodista subversivo.
Al contrario de Alcides Arguedas, a quién Montenegro denunciará febrilmente, en éste primer capítulo se muestra al pueblo no como enfermo y hasta reconocerá, a pesar de su condena al analfabetismo y la explotación, que el indio, a través de la campaña oral, es también precursor del periodismo, como es el caso de Rimay Pamapa.
En el segundo capítulo, Paréntesis, se toma el periodo de la independencia, siendo La Gaceta de Chiquisaca y El cóndor de La Paz, los primeros periódicos nacionales. En este periodo, el papel es de mediadores de las tribulaciones que se vivían.
Después, el papel de la prensa se tornará más claro y se puede apreciar cómo, mediante los periódicos exrealistas y republicanos, tejen campañas difamatorias, como nos muestra el autor en La Epopeya, el tercer capítulo, la epopeya del periodismo.
Pese a la aparición de la imprenta, fuertemente impulsada El Tata Belzu, la influencia que tenía el periodismo en la historia era insuficiente. Por primera vez la oligarquía letrada era sustituida por la clase popular, que marcaba su presencia en la vida política y para ello Belzu instala´ra imprenta en todas las ciudades, cuyo trabajo mostrará por primera vez sensibilidad indianista.
El Drama. Cuando córdoba derrocó a Blezu, el ejército será el amplio gobernante del país y los logros del periodismo encontrarán tropiezos en su camino que llagarán hasta cambiarle de rumbo. El periodo de Linares lo primero que intenta hacer es descalificar el papel del periodismo, luego la honestidad de la misma prensa caerá por los suelo. Pero el drama de este periodo además tenía que incluir la muerte del primer mártir del periodismo, Cirilo Barragán.
Con Melgarejo, se consolida la etapa de la prensa servil, la prensa vendida a intereses políticos y económicos que hasta hoy no podemos quitarnos de encima. Es mediante la prensa que Arteche logra evadir el castigo de la justicia, dejando como el verdugo al estado boliviana. Es con la muerte de Morales que termina la etapa del drama.
Del drama Montenegro pasa a La Comedia, que está marcada como una etapa de fingimiento de la realidad,a diferencia del drama que está sustentado en aspectos reales y propios de la vida. Se entró en la absurda ficción de la pérdida del mar y el nacimiento de la prensa como negocio, totalmente aliada a la oligarquía, siendo como el guión de la comedia, como dice Montenegro. Con la etapa liberal, tal etapa se afianza casi por completo, impulsando un progreso de tinte colonialista, La oligarquía ve al territorio nacional como una de sus haciendas.
La Guerra del Chaco muestra desgarradoramente la situación deplorable de un país a punto de colapsar. Esto marca un nuevo camino por seguir; ya no valen las vacías retóricas de la prensa. Así es como la historia se toma como una ilusión, realizable como La Novela, el último capítulo, anhelando la construcción de un nuevo destino para transformar al país. En esta aspiración, Montenegro intenta dar materialidad a la ideología del nacionalismo revolucionario que se avecinaba, pero del cual sus salud no le permitió llegar a ver los frutos de su obra.
Conclusiones.
Este es un trabajo, que a diferencia de algunos intelectuales de su época quienes estaban fuertemente impulsados por las reivindicaciones indígenas, lo que hace el autor es subsumir las demandas de grupos excluidos y marginados como el indígena y interpelarlos hacia un proyecto nacional. Más allá de los resultados de la revolución nacional, Montenegro, Armarás y Céspedes constituyeron el pilar ideológico de una nueva visión de país y Nacionalismo y Coloniaje se coloca como el manifiesto de todo un proceso de cambio social y político en Bolivia, pero además se suma a obras como Los siete ensayos de la realidad peruana de Mariátegui.
Nacionalismo y coloniaje es una obra imprescindible para, no solamente para conocer nuestra verdadera historia, sino para comprender nuestro presente, pues parece que nos empecinamos en repetir la historia, y lo que se busca es aprender de nuestros errores.