1. CONTEXTO
Las ideas que se plasman en Creación de la pedagogía nacional vienen a ser una especie de respuesta al pensamiento de la época influenciado por corrientes evolucionistas. Luego de la Revolución federal de 1899, la corriente liberal triunfante desarrolló una ideología de progreso para hacer de Bolivia un Estado moderno, apoyándose principalmente del pensamiento evolucionista y darwinista. Es así que la visión liberal vio en el indio un sujeto portador de vicios y defectos y por lo cual no era agente de progreso, entonces si se buscaba alcanzar el progreso y modernidad deseada había que superar los males sociales, en este sentido, la tarea fundamental era superar los males sociales que aquejaban. Los liberales otorgaron particular importancia a la “educación integral”.
De esta manera se fue estableciendo lo que sería una “nueva pedagogía”, sin embargo ésta se fundaba en modelos extranjeros, por ejemplo “el auge de la ‘educación integral’, modelo exógeno que los liberales copiaron de las enseñanza de Herbert Spencer, influenció el pensamiento de Daniel Sánchez Bustamante y de Felipe Segundo Guzmán quienes viajaron a Europa para estudiar los sistemas educativos más apropiados para la regeneración de la raza indígena” (Sanjinés, 2005: 51)
En función a este contexto es que Creación de la pedagogía nacional surge como una crítica a las propuestas pedagógicas y al empeño liberal por imitar los modelos pedagógicos europeos, es decir, frente al discurso de “regeneración de la raza indígena” se contrapuso el discurso de lo autóctono de Franz Tamayo.
2. CONTRADICCIÓN PRINCIPAL
Tamayo ve como una de las principales contradicciones la visión que presentan el “bovarysmo intelectual”, es decir, aquellos que no crean una pedagogía nacional, en la medida en que éstos sólo se dedican a copiar o calcar teorías extranjeras y en este sentido consideran o muestran al indio como un sujeto lleno de vicios, por tanto plantea disociar científicamente y por medio de una crítica comprensiva, todos los elementos raciales que constituyen la naturaleza boliviana. Es así que se presenta el principal problema y éste es la formación del carácter nacional, mismo que es negado por el llamado “cretinismo pedagógico”, se trata de destruir la barrera insensata que divorcia a la nación de sí misma, que la divide y la subdivide y al hacerlo destruye la unidad de fuerzas nacionales.
En base a estos cuestionamientos Tamayo plantea trabajar sobre la energía y la superioridad del indio, en tanto considera que éste sería el tipo humano superior de la nación, Tamayo exalta la fortaleza racial del indio, considera que la fuerza de persistencia de la raza india se traduce en un signo seguro de las razas destinadas a reinar en el mundo, sobre los más débiles, es decir, en su pensamiento se percibe la idea de una gran superioridad de las sangres autóctonas (aymaras) lo que podría entenderse como una fuerte influencia del darwinismo social.
Tamayo expresa en cierta medida una especie de racismo al revés, en la medida que resaltó al indio como al tipo humano superior a las demás razas, en este sentido se muestra en oposición a todas aquellas visiones que consideraban al indio como “el mal de la sociedad”, en su lugar plantea que si bien el indio es en algunos casos un alcohólico, como algunos lo describen, esto es resultado de los males de los blancos traspasados a los indios, es decir, es un contagio del blanco o mestizo. Por otro lado, como ya señalamos Tamayo considera al indio como el verdadero depositario de la energía nacional, el indio conserva sus virtudes ingenuas y limitadas y lo único que siente es la gradual opresión de las clases superiores que gravitan sobre él, sin embargo, “por su gran vitalidad, por su superioridad energética latente de su sangre, parece el indio destinado a perdurar como raza y a mantenerse en la historia...” (Tamayo, 1944:108)
Sin embargo, si bien Tamayo dota al indio de una serie de virtudes físicas, ambientales, que lo hacen autónomo, fuerte, disciplinario, etc., cuando se refiere a la inteligencia de éste Tamayo considera que “la inteligencia no es la facultad eminente y dominadora del indio...” (1944: 123), es decir la voluntad de la que dota Tamayo al referirse al indio esta huérfana del intelecto, más al contrario ésta, la inteligencia es lo que los mestizos han heredado de sus antecesores blancos, y según Tamayo esta inteligencia es natural: “El mestizo aún antes de ponerse en directo contacto, sea por los libros, sea por el trato de hombres, con las ideas europeas, ya lleva en sí una inteligencia nativa...” (Op.cit, 111) sin embargo esta inteligencia mestiza (provista de una facilidad comprensiva, de espontaneidad, vivacidad, etc.) está desprovista de carácter, de esa voluntad que si la posee el indio.
Entonces, caracteriza al indio como la “voluntad” (sujeto dotado de vitalidad y energía) desprovista de intelecto y caracteriza al mestizo como al sujeto dotado de ese intelecto que le falta al indio, no obstante en la conjunción de estos dos tenemos al mestizo ideal, sin embargo imposibilita al indígena de toda capacidad de acción, de mando y de autodeterminación.
En este punto es importante mencionar que si bien Tamayo crítica esas posturas que cogen modelos del extranjero cuando éste hace esta caracterización del indio como del mestizo, deja al descubierto la influencia que tuvo del irracionalismo alemán de Schopenhauer, Nietzsche y Goethe, por ejemplo, como señala Javier Sanjinés “Schopenhauer llegó a la propuesta irracionalista de que uno responde a la voluntad antes que al intelecto... para Schopenhauer dicha relación se resumía en ‘ese ciego fornido que lleva sobre sus hombros al cojo vidente’ de manera análoga podría decirse que para Tamayo el mestizo ideal era ese indio musculoso que llevaba en la cabeza al mestizo inteligente...” (2005: 63)
Ahora bien, frente a esto Tamayo plantea que “El indio es el verdadero depositario de la energía nacional”. Se trata de resolver el problema de la pedagogía en Bolivia y no en el extranjero, en este sentido se trata de despertar la conciencia nacional, que equivale a despertar la energía de la raza, hacer que el boliviano sepa lo que quiere y quiera lo que sepa, es decir, el boliviano debe hacerse consciente de su fuerza como hombre y como nación, en este sentido para Tamayo el indio es el verdadero depositario de la energía nacional y a diferencia de los que pensaban que el mal de Bolivia eran los supuestos vicios del indio Tamayo plantea que: “Bolivia no está enferma de otra cosa que de ilogismo y de absurdo, de conceder la fuerza y la superioridad a quien no la posee, y de denegar los eternos derechos de la fuerza a sus legítimos representantes...” (1944:70)
Es así que Tamayo contrarrestó el modelo eurocéntrico de “civilización y barbarie”, planteando una autopercepción de la realidad, aunque éste estuvo también influenciado de pensadores extranjeros, del irracionalismo alemán.
3. BIBLIOGRAFÍA:
SANJINÉS, Javier C.
2005 El espejismo del mestizaje. La Paz – Bolivia: PIEB
TAMAYO, Franz
[1910] 1944 Creación de la pedagogía nacional. 2da edición, La Paz – Bolivia: Biblioteca boliviana